RAMALINGA

PRESENTE ENTRE NOSOTROS EN SU CUERPO DIVINO DE UNIVERSAL PRESENCIA




LUZ DE GRACIA Y KUNDALINI, CAMINOS CONTRAPUESTOS



 

 

Algunas personas que se dedican a teorizar acerca de Ramalinga han pretendido vincular su Enseñanza con el proceso Kundalini, demostrando así que no conocen en absoluto la Vía de Ramalinga y que no han tenido ningún tipo de realización relacionada con ello. El proceso Kundalini y el Camino de la Luz de Gracia son dos caminos contrapuestos, y el objeto de este artículo es exponer algunas de las fundamentales diferencias existentes entre ambos. Mucho se ha hablado y escrito acerca del proceso Kundalini, pero poco se dice acerca de sus riesgos y de que no es imprescindible para alcanzar la Liberación, ya que esta puede lograrse  por obra de la Luz de Gracia, que además puede conducir al estado de plena Unión con Dios en cuerpo y espíritu que la Kundalini no alcanza.

 

Ante todo, la Kundalini requiere ser despertada por un Maestro que esté en su cuerpo físico, porque es necesario que la Gracia del Maestro esté próxima al discípulo en el nivel físico, a fin de dirigir en todo momento el proceso de ascensión de la Kundalini para que este no se desvíe de los cauces correctos. Si la Kundalini se despertase accidentalmente, uno no debería permitir que el proceso avance sin antes encontrar un Maestro físico, pues sin un Maestro uno puede correr serio peligro, mental y físicamente. Es claro que no puede tratarse de un maestro teórico, sino que debe ser alguien que haya culminado por sí mismo el camino Kundalini. Uno corre un gran riesgo si se pone en manos de un maestro teórico.

 

El proceso Kundalini es un camino de ascensión, por el que la Energía va subiendo desde el centro energético más inferior hasta el centro más alto, localizado en lo superior de la cabeza. La Energía Kundalini es de naturaleza Divina, pero no es absolutamente Pura sino que va ganando en Pureza conforme asciende, lo cual desencadena procesos de purificación internos que pueden ser de una intensidad difícilmente soportable, tanto física como mentalmente, si el discípulo no cuenta con la Gracia de su Maestro, quien puede actuar en el momento oportuno para frenar el proceso y encauzarlo de modo que sus efectos sean más soportables. El hecho de que el proceso Kundalini comience en el centro más inferior lo convierte en un proceso muy próximo a la condición humana, siendo quizá este el motivo de que algunos lo vinculen con procesos tántricos y con el Tantra sexual. Así el “dualismo” de fuerzas que interactúan en el proceso Kundalini se extrapola y convierte en un “juego de dos”, pero de este modo se corre el riesgo de frustrar el proceso en lugar de favorecerlo, pues la sexualidad no participa de los más elevados estados de Perfección y para alcanzarlos es indispensable dejarla atrás por completo.

 

El proceso Kundalini requiere una práctica esforzada y continua, la cual debe ser realizada de forma estricta, siempre siguiendo la Guía directa del Maestro físico. Durante el proceso no se asegura que cada paso sea definitivo, de modo que pueden alternarse avances y retrocesos. Mientras la Kundalini no se haya convertido en Pura Luz y el ego no se haya vencido totalmente, lo conseguido puede perderse si el ego resurge. Es posible que durante el proceso algunos lleguen a adquirir ciertos poderes espirituales y hagan uso de ellos sin haber vencido por completo el ego, corriendo así graves riesgos. Incluso una vez alcanzado el centro superior es posible que se produzca un retroceso, por lo que la Kundalini debe establecerse ahí de modo permanente para no perder la excelsa Pureza que permite al discípulo gozar de un continuo estado de Bienaventuranza o Divina Perfección. Dicho estado no es la Meta Final y, si bien es cierto que por el proceso Kundalini se podría alcanzar el Conocimiento del Ser y terminar con la rueda de las reencarnaciones, por esta Vía es imposible realizar la Unión plena con la Divinidad estando en el cuerpo físico.

 

Para que dicha Unión se realice es necesario que la propia Divina Luz de Gracia “descienda” sobre el discípulo, llene su corazón y transforme su ser por entero. Dicho descenso puede tener lugar sin haber vencido totalmente el ego, y sin haber atravesado por procesos como Kundalini y otros, pero es imprescindible que el discípulo haya rendido su ser por entero al Supremo Guru y la Luz de Gracia. Hay una Semilla de Luz que es la sustentadora de la Vida, la cual no se guarda en la base del cuerpo físico (centro energético más bajo) sino en un lugar oculto del cerebro humano, donde permanece desde el nacimiento hasta la muerte. Esta Luz, que es un aspecto de la Divina Luz de Gracia, no está dormida sino activa, pero no se conserva siempre igual, sino que se va agotando progresivamente, lo  cual da lugar a que sobrevengan la enfermedad, el envejecimiento y la muerte. Solo un trabajo espiritual profundo y serio puede recuperar y hacer que aumente la Luz contenida en esta Semilla, si bien ello no tiene por fuerza que manifestarse como salud y larga vida, sino que puede suceder que dicha Luz se manifieste esencialmente a través de los cuerpos sutiles, de modo que el cuerpo físico de un santo, aun estando penetrado de Gracia, siga un curso de aparente decadencia hasta morir. Solo puede alcanzarse el estado de Inmortalidad cuando ha tenido lugar el descenso de la Luz de Gracia al corazón del santo, teniendo lugar allí el milagro por el cual la Semilla de la Vida deja de ser algo separado para fundirse enteramente con la Divina Luz, de modo que a partir de entonces pueda manifestarse como Vida Eterna del cuerpo físico.

 

En el Camino de la Luz de Gracia, solo puede conducir a un discípulo a realizar la máxima Meta  espiritual un Maestro que haya alcanzado la plena Unión con Dios estando en cuerpo físico, pero para hacerlo no es necesario que dicho Maestro siga en el plano físico, ya que es la Gracia del Supremo Guru (con quien el Maestro se ha fundido plenamente) la que dirige este proceso, el cual es íntimo y único para cada uno. Cuando el Supremo Guru juzga que existe en el discípulo la debida disposición, entonces puede tener lugar el descenso de la Luz Divina a su corazón para morar definitivamente en él. A partir de entonces, la rendición del discípulo será más y más grande, siendo la propia Luz de Gracia la que logre la plena disolución de su ego y las posteriores transformaciones a nivel físico y espiritual. No se precisa de prácticas esforzadas ni grandes conocimientos, pero es necesario mantener el pensamiento constantemente centrado en el Supremo Guru y el corazón por completo entregado a la acción de su Gracia.

 

En el Camino de la Luz de Gracia, al estar en todo momento el proceso bajo el control del Supremo Guru, no es posible que se produzca daño físico o mental alguno como consecuencia de las transformaciones que tienen lugar, y además así se asegura que cada paso sea definitivo (sin riesgo de retroceso). Esto es así por medios que solo conoce quien lo ha experimentado en sí mismo. El proceso no se debe a la acción del Fuego Interno (como en el caso de la Kundalini), por lo cual el cuerpo no ha de pasar por estados de calor extremo sino que, por el contrario, el cuerpo experimenta un maravilloso y delicado frescor. Esta baja temperatura interna (que los instrumentos de medición no detectan) es producida por la Luz de Gracia, y es necesaria para que tengan lugar las Transformaciones del Cuerpo Dorado Inmortal. Cuando se aproxima la final fusión con la Divinidad (Todo), el corazón deja de ser un centro interno particular para convertirse en el Universo donde uno reside, un Universo donde las más grandes maravillas pueden ser experimentadas en el nivel físico y espiritual.

 

El practicante de Kundalini busca fundamentalmente su propia Liberación, sin embargo el verdadero discípulo de Ramalinga solo busca convertirse en un vehículo perfecto para que su Gracia se derrame abundantemente sobre todos los seres.

 

Muchas más cosas podrían decirse, pero Ramalinga tomó la sabia decisión de escribir muy poco sobre los detalles de su proceso, para no alimentar a los teóricos y los que alardean de sus pobres conocimientos.

 

Siguiendo el ejemplo de nuestro amado Padre, hoy guardamos silencio sobre los aspectos iniciáticos del Camino de la Luz de Gracia. Más allá de las palabras, solo por la Guía interna de Ramalinga y la experiencia directa el discípulo podrá progresar en este Camino.

 

(Autor: Joty Lingam)

 

“La Benevolente Luz de Gracia irradia sin fin desde mi Corazón, impregnando todos los mundos y todos los seres”.

 

“¡Oh Señor Supremo! Tú me has enseñado que el Camino de la Compasión es el único camino que conduce a la verdadera Iluminación; los otros son caminos de oscuridad”

 

( “Arut Perunjothi Agaval”- Ramalinga)





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