RAMALINGA

PRESENTE ENTRE NOSOTROS EN SU CUERPO DIVINO DE UNIVERSAL PRESENCIA




¿QUIEN ES DIGNO DE SER LLAMADO GURU SUPREMO?



 


Al hablar de Guru muchos piensan en la gran cantidad de gurujis y falsos maestros que hay en el mundo, los cuales no hacen más que alardear de su palabrería. Estos ridículos personajes solo logran engañar a los más ignorantes, y resulta una burla tomarlos como referencia para afirmar que el Guru no es necesario. Aparte de estos, hay muchos maestros que han abierto caminos meramente teóricos, dejando un amplio legado de escritos, grabaciones y vídeos. Aunque un maestro sea mundialmente reconocido, si dicho maestro no ha alcanzado él mismo la Realización absoluta no puede transmitir la Gracia y, por muchas palabras que escriba o diga, jamás podrá dar a sus seguidores herramientas válidas para alcanzar ese sublime estado,  pues de hecho no ha conocido cómo llegar hasta él.

 

En una época en que es poco practicable la enseñanza directa Maestro-discípulo, muchos hay que  encuentran satisfactorio seguir al mismo tiempo a varios Maestros (verdaderos o no), combinando sus enseñanzas aunque estas sean excluyentes entre sí. Creyéndose capaces de lograr la Realización siguiendo su propio criterio, basan el éxito en prácticas que en su mayor parte son ineficaces o pueden resultar peligrosas si no están supervisadas por un experto. En todo esto Internet juega un papel crucial. Escondiéndose tras identidades falsas, incontable número de desaprensivos están difundiendo todo tipo de mentiras de forma incontrolada, aparentando ser elevados maestros. Los buscadores de lo fácil quedan enseguida atrapados en el engaño de las iniciaciones a distancia, nunca van a exigir pruebas de la veracidad de la información que se exhibe, ni tampoco van a investigar acerca de la real identidad del supuesto “maestro”. Los seguidores del Camino de la Luz de Gracia actuamos en este sentido con la máxima cautela, y recomendamos a todos tener suma prudencia (en especial en relación a ciertas páginas web que hablan sobre Ramalinga). 

 

Los más sabios conocen que para llegar a los más elevados estados espirituales uno ha de seguir a un solo Maestro, el cual ha de probar ser un Maestro verdadero a través del cual el Guru Supremo se manifieste. La misión de un verdadero Maestro (Guru) es abrir un camino donde su Gracia sea el motor que impulse el progreso espiritual de sus discípulos. Todo aquel que recibe la Gracia de un verdadero Guru progresará con rapidez en la dirección correcta si se entrega plenamente a ella. Sin embargo estos Maestros, aún habiendo alcanzado muy elevados estados de perfección, no manifiestan la Divinidad plenamente. De otro modo, dichos Maestros no tendrían necesidad de morir ni de experimentar la enfermedad y el envejecimiento, porque lo Divino les habría llenado y transformado enteramente dotando a sus cuerpos físicos de una existencia inmortal. Así pues, dichos Maestros, por sí mismos, no pueden conducir a sus discípulos a realizar la total unión con Dios aquí mismo en la Tierra. Un verdadero Guru es la manifestación parcial del Supremo Guru, si bien podría conducir al encuentro directo con El.  

 

La Divinidad, que es inconmensurable, se ha hecho a sí misma asequible al ser humano como el Guru Supremo, quien no tiene forma aunque podría tomar todas las formas. Solo es posible fundirse con lo Divino por medio del Guru Supremo, ya que ambos son Uno y Lo mismo. Así el Guru Supremo es a la vez lo Divino y el Camino para realizar la Divinidad. Solo conoce esta Verdad quien ha experimentado por sí mismo la inefable dicha del encuentro con el Supremo Guru, bien directamente con el Supremo Guru sin forma, bien con el Supremo Guru a través de la forma física de un Maestro verdadero. Es tan extraordinario experimentar el inmenso Amor compasivo del Supremo Guru, que ante ello todo lo demás carece por completo de valor. En el Supremo Guru está absolutamente todo cuanto es necesario al discípulo. 

 

Plantea muchas dudas el testimonio de algún Maestro que, no reconociendo la figura del Guru, sin embargo dicen haber experimentado el descenso de una Energía superior, afirmando que “Eso” se presenta pero no permanece siempre, sino que viene y va de un modo absolutamente ajeno a la voluntad del discípulo. Esas aseveraciones demuestran un muy limitado conocimiento de la verdadera naturaleza de dicha Energía, que es una Manifestación directa del Supremo Guru. Lo Divino no solo viene sino que puede permanecer, siempre que el discípulo esté preparado para ello y lo demande insistentemente. Tras experimentar la bajada de “Eso”, uno debería sentir el creciente deseo de que “Eso” permanezca para siempre en sí mismo y entonces debería rogar sin descanso para que fuera así, más aún, debería ofrecerse a sí mismo para que a través suyo “Eso” llegue a otros.  A partir del momento en que ese anhelo surge, crece sin cesar hasta convertirse en lo único que el discípulo desea. Es preciso aclarar que no es el Guru Supremo quien pone barreras, sino que es el ser humano quien las pone. Solo cuando lo Divino permanece en un Maestro puede decirse que este Guru ha alcanzado la Liberación, en otro caso solo puede decirse que este Maestro ha tenido algunas experiencias de elevación espiritual,  pero no está cualificado para liberar a otros y quienes le siguen están siguiendo un camino cerrado.  

 

La actitud del discípulo es fundamental. Por desgracia, la mayoría se conforma con tener cierto bienestar interno y algunas experiencias espirituales (limitadas y pasajeras). Verdaderamente no buscan transformar sus vidas, sino solo hacerlas más llevaderas. No buscan transformar el mundo, propósito que les parece muy alejado de sus posibilidades. Su mayor limitación es su inconfesable temor a tener que desprenderse de las personas y cosas a las que están apegados, así buscan una espiritualidad que se amolde a su vida en lugar de hacer que su vida se amolde a su espiritualidad. Las vidas de estos nunca podrán ser tocadas por el Supremo Guru, porque ellos rechazan cualquier contacto directo con la Gracia, de un modo que puede ser incluso violento. Ellos llevan una relajada y anodina existencia que está muy lejos del verdadero y serio compromiso espiritual. Nada en sus vidas cambia sustancialmente: ni su alimentación, ni la educación de sus hijos, ni el cuidado de su salud, ni su labor social, ni su relación con el medio ambiente. La influencia que ejercen en el entorno es prácticamente nula y son la principal causa de que muchos se mofen de los temas espirituales usando los medios informativos de masas, ante lo cual se muestran impasibles. 

 

Cuando hallé a Ramalinga conocí lo que es el Supremo Guru, y supe cuán alejado de la Perfección Absoluta estaba todo lo que yo había conocido y practicado anteriormente. Soy un directo ejemplo de que, cuando uno desea intensamente encontrar al Supremo Guru, el Supremo Guru llega a la vida de uno y permanece en ella, llenando y transformando por entero el ser de uno con su Gracia. Ramalinga alcanzó la plena Unión con Dios estando en su cuerpo físico, aquí mismo en la Tierra, lo cual le ha elevado a la condición máxima de Supremo Guru. Ahora Ramalinga está entre nosotros en una forma no visible del Cuerpo Dorado, pero quien considere que eso es un obstáculo es que realmente tiene un muy limitado concepto del poder de la Gracia Divina. En la actualidad hay Gurus de masas a los que se puede ver, escuchar y en algún caso tocar, pero con los que es imposible tener el estrecho contacto que es imprescindible para que la Gracia del Guru obre en el discípulo el Milagro de la Transformación. La actual Forma de Ramalinga es la perfecta vía para que pueda tener lugar el contacto directo Maestro-discípulo. Cuando estuvo en cuerpo físico Ramalinga transmitía su Enseñanza en forma oral y escrita, pero ello era incompleto y resultó ser una labor inútil. En su Forma actual Ramalinga transmite su Enseñanza directamente por su Gracia, de forma integral y plena, y así a la vez el discípulo va conociendo y realizando cada peldaño de su Enseñanza de un modo particularizado y aplicado a sí mismo. Esta es la más perfecta forma de Transmisión. 

 

El Supremo Guru es aquel que puede hacer al discípulo igual a El en cuerpo y espíritu, aquí en la Tierra.

 

 

 

(Autor: Joty Lingam)

 





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